Traducción jurídica: ¿para qué?

La traducción jurídica, como hemos dicho en el post anterior, es la traducción de textos legales de un idioma a otro. El motivo por el cual es necesaria la traducción puede ser de diversa índole. Veámoslo.

Muchas veces una persona tiene que firmar un determinado documento en otro idioma – la compraventa de un inmueble en el extranjero, por ejemplo – y antes de hacerlo necesita, obviamente, leer y entender lo que está a punto de firmar, con lo cual necesitará tener el texto original traducido a su propia lengua, para saber qué es exactamente lo que firmará.

Además, en estos casos, seguramente contará también con el asesoramiento de un abogado, que le aconsejará sobre la operación y le podrá dar los datos más relevantes. De todas formas, y como es natural, es aconsejable que sea la propia persona quién pueda leer el documento legal en cuestión, y si no conoce el idioma en el que está redactado, o no tiene un nivel adecuado para una buena comprensión, puede encargar la traducción jurídica del mismo. En muchos casos, también, puede ser la propia persona que traduce el texto, si también es abogado, quién le informe sobre las consecuencias jurídicas del contenido legal del documento a ser traducido. Esta puede ser una posibilidad muy interesante y práctica para el cliente.

Las administraciones públicas también necesitan, en muchas ocasiones, la traducción de documentos de tipo jurídico. Así, por ejemplo, en los territorios con dos – o más – lenguas oficiales, las leyes que se publican en el diario oficial correspondiente, se tendrán que publicar en muchos casos en todas las lenguas oficiales. Sería el caso de Cataluña, por ejemplo, donde el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (“DOGC”) se publica en catalán y castellano.

O si esta administración pública firma un convenio de colaboración o memorándum de entendimiento (lo que se inglés se denomina un memorandum of understanding) con una administración pública extranjera, normalmente el texto se firmará en dos idiomas, o si se firma en inglés, siempre se tendrá que traducir a la lengua propia de cada uno de los territorios. Las administraciones públicas, pues, también utilizan la traducción jurídica en su actividad diaria.

Estos son solo dos ejemplos de casos en los que se necesita el servicio de un traductor jurídico, pero como veremos en próximos posts, la casuística es muy grande, y los clientes, muy diversos.

Hasta el próximo post, y, como siempre, ¡gracias para leernos!